domingo, 22 de septiembre de 2013

Había una vez, en un pueblo precordillerano, un grupo de alumnos de tercer año medio pertenecientes a un colegio municipal, que acostumbraban a escribir mensualmente vía online textos que aludían a las lecturas que su profesora de Lenguaje y Comunicación les solicitaba leer. 

Un día cualquiera, cuando los estudiantes se encontraban en una de las clases del subsector de Lenguaje y Comunicación, vuestra profesora quiso comunicarles una noticia: “estudiantes, me es necesario decirles que muy pronto emprenderé un viaje”. Todos los alumnos prestaron mucha atención, pues aquella afirmación los dejó expectantes. “He obtenido una beca para mejorar en cuanto a mi profesión en España. Muy pronto ya no nos veremos más hasta el próximo año, y en cuanto me vaya, llegará una profesora de remplazo a ocupar mi lugar”.

Tal noticia no nos calló ni bien ni mal; era una sorpresa. Y si, así es: aquella historia es cierta. Es el hoy de mis compañeros y yo. En primera instancia y hasta solo hace unos días, existían sentimientos encontrados, “queremos que mejore, que muestre qué tanto es y puede ser, pero los años, a pesar de vivirlos en la formalidad de una sala de clases, han formado lazos de cariño que hoy nos pesan”. -Es lamentable, pero así es la ley de la vida-. Sin embargo, no debemos cerrar nuestra mente ni tampoco nuestro corazón. Hoy, siendo primera semana de septiembre, nuestro mes patriótico, hemos comenzado a aprender y compartir con nuestra nueva profesora.

“BIENVENIDA”. Nada más ni nada menos, es lo que podemos decirle. Y también contarle, que tenemos mucho que enseñar; aptitudes y valores, y que no todo es desorden… Hay mucho que entregar.

Ahora, ¡a lo que nos convoca!
Ya hablamos del amor, y tuvimos que soportarnos los unos con los otros en la sala de clases, pues ¡todos nos creíamos filósofos! Unos apoyaban a Fromm y otros negaban rotundamente los argumentos de este. En fin, después de todo fue agradable, ya que más de alguno saltó con su propia teoría, que más bien sonaban como ¿incoherencias? ¿ironías? –Algunos son un chiste-. Pero bueno, una vez más cambiamos de escenario, vistiendo al mes de septiembre de aventuras (por lo que me han contado) junto al distinguido Paulo Coelho en su novela “El alquimista” (1988). Es el turno de uno de los escritores más leídos del mundo, del hombre que siendo un afanado alquimista, pasó a ser un codiciado columnista en la prensa del mundo. Por este motivo cabe mencionar que no hablamos de cualquiera, no señor. Quien busca la razón de la existencia de vivir merece de nuestro respeto, pues no todos nos atrevemos a indagar en cuanto a nosotros mismos, y este distinguido autor se toma el tiempo de hacerlo. También, merodeando en internet, encontré a un hombre sencillo, cargado de espiritualidad y que narra experiencias propias. Y precisamente, en cuanto a su estilo, ha recibido críticas de muchos autores y especialistas que opinan que sus obras poseen escasa calidad gramatical, mas este responde que pertenece a un “lenguaje nuevo”… Yo me pregunto, ¿a qué se referirá con ello? “Lenguaje nuevo”, ¿es que acaso nos hablará con palabras inventadas y signos?


Quién sabe. Aun no hojeo mi libro y creo que ya es hora. ¿Expectativas? Mmm no tengo muchas. Solo me imagino una agradable aventura que en su transcurso nos enseñará muchas cosas. Varios de mis compañeros ya han comenzado a leer y me lo han comentado, no obstante, yo pienso que un escritor como Paulo Coelho, entrega mucho más que una aventura en sus historias…

Hoy dispongo de un hermoso sábado de septiembre, primero del mes. ¡Ideal para comenzar a leer!

Ps.: No por nada les comenté que Paulo Coelho es un gran columnista. Por ello, aquí les dejo el link de una de sus producciones. Espero que les guste.  

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