CASO 1: “A Johnny lo tuve a los 15 años. Mi
embarazo lo tuve que ocultar para que nadie de mi familia supiera. Lo que pasa
es que cuando me quedé embarazada del niño, la guatita no me crecía y me
vinieron a notar el embarazo a los nueve meses. Mi sueño era estudiar
psicología. ¡Amaba el ramo de filosofía!, la música, el deporte, Lenguaje…
Cuando supe de mi embarazo, no me quedó de otra. Mi novio me pregunto: -¿y
piensas tenerlo?- yo le dije que sí. Nunca más volví a verlo… Hoy a mis 20
años, trabajo como personal de aseo en el centro comercial de Temuco“.
Carmen Pantoja
CASO 2: “Junto a mi marido luchamos
incansablemente por la fertilidad. Largos y tenaces fueron los dos años de
intento, y sin éxito. Tampoco teníamos el dinero suficiente para poder cubrir
los gastos de algún tratamiento. Tuvimos que comenzar desde abajo. Muchas veces
creímos rendirnos en la labor de juntar dinero. Muchas veces dije: -ya, basta.
No nos desgastemos más. No nací para tener hijos-, a lo que mi marido me
respondía con un abrazo y un ‘ya queda poco’. Lo creía imposible, pero no. Cada
vez que veo jugar a Bastián en el patio pienso y digo: -Es el fruto de nuestro
esfuerzo-“.
Laura Segura
Qué les parece. Identificados ¿no? ¿Existirá
necesidad de conocerlos para afirmarlo? Sé que muchos de ustedes sienten alegría y conmoción,
pues tanto como Laura, han podido conseguir metas que creían inalcanzables. Como
también, sé que muchos otros frustración, identificados con el dolor y gusto
amargo de Carmen, al no poder cumplir lo que deseaban. En el mundo existe un
sinfín de casos que se manifiestan en “un sí o un no”, “cumplido o no cumplido”,
“logrado o fracasado”, y así… El tema es que todos tenemos un sueño que
cumplir, así como dice Paulo Coelho: una leyenda personal.
Cada mañana se inicia con el mismo objetivo del
día anterior. Así como el machismo y la arrogancia suponen que las mujeres son
títeres, las personas (sin determinar sexo) viven su día a día ante una
sociedad que los rige. A vista gorda, aquello que nos hace rutinariamente
levantarnos de nuestras camas, es un bien plenamente necesario. Mas, si
escrutamos en cuanto a significado y función para “nosotros”, en cuanto a tal
alimento nutritivo que no se puede palpar con la mano, diríamos que
generalmente lo que hacemos es en vano. La gente de antaño, podría decirse que valoraba
un poco más que nosotros aquel nutriente de nuestro espíritu. Tal hecho es
porque no existían medios que los embobaran, que les entorpecieran su labor,
única y plena tarea; la sociedad de la información, por ejemplo, apenas se
estaba desarrollando. El temple que se saboreaba era tibio. Quizás la
tecnología no los acompañaba, no existían condiciones óptimas para vivir
agradablemente. Bueno, esto de “condiciones óptimas” no es más que la opinión
de un indigente del siglo XXI, de
alguien como yo, como tú. El hecho es que, la meta de un pastor de ovejas de
Andalucía, no es necesariamente ser rico y muy conocido en el mundo a costa de
su rebaño, sino simple y llanamente: ser feliz.
He aquí donde comienza la historia de Santiago,
un muchacho que persigue afanosamente su destino, sin embargo, de una forma muy
particular. Paulo Coelho nos cuenta en su novela por medio del narrador que “todas las
personas, al comienzo de su juventud, saben cuál es su Leyenda Personal” y que
tanto búsqueda como desarrollo van completamente aferrados a lo que llamamos: Fe.
Lo particular de este joven pastor que
recorre las praderas de Andalucía, es
que precisamente su destino, su deseo, fue presidido por un sueño. ¡Quién!,
díganme ustedes, ¿quién podría dejarse llevar y poner todo en juego por un
simple sueño? Hoy en día, no creemos más que en nuestras propias palabras, en hechos completamente asegurados,
¡apenas en nuestra sombra!, ¿y nos vienen a decir que actuemos como tal pastor
creyendo en lo que nos muestra un sueño? Me explico: Santiago quería recorrer
el mundo. Para poder lograrlo, tuvo que optar entre los límites de sus padres, eligiendo
ser pastor. Sucede que un día soñó que un niño le decía que fuera a las
pirámides de Egipto, ya que en aquel lugar había un tesoro. Este sueño se le
repitió, por lo que decidió actuar, llevándolo a la búsqueda. Seguramente ustedes piensan: -mmm, sería una novela entretenida. Para
distraerse un rato-, al mismo tiempo de decir que este tipo está loco y que
hechos como esos no suceden normalmente. Al menos aquí en la “realidad”, no…
Estimados, Dios nos ha dado la posibilidad de razonar, por lo que sé que más de
alguno no está de acuerdo, que piensan más allá…
¿Qué busca Paulo Coelho a través de su novela?,
¿qué querrá de nosotros al mostrarnos hechos prácticamente insólitos? El mundo lo
conformamos nosotros, es cierto. Pero coexisten cosas que obviamos. En él, en la naturaleza, vive un
lenguaje que carece de acento, dialecto y escritura. Un complejo juego de
señales que están destinadas a ser utilizadas por nosotros de acuerdo al propósito de cada uno. Santiago, no las obvió. Se
enriqueció actuando con ellas, y no por bien material, sino por aquel espiritual.
Podemos decir que hablamos de un libro de autoayuda, de
apoyo. Como si una vocecita nos hablara a través de todas aquellas metáforas
insertas en la historia. Nos alentara,
provocando que desde nuestras propias bocas se oiga el “yo puedo”. Cada uno de
nosotros sabemos que es lo que nuestra alma y espíritu nos pide. “La fe mueve
montañas”, y cuando una persona se dispone y permite que las señales insertas
en el mundo actúen, de seguro tendrá frutos exquisitos. Solo basta con saber
escuchar a nuestro corazón, único capaz de descifrar tal lenguaje del universo que está más
allá de las palabras y que dibuja el camino que los ojos no pueden ver. Qué
más sentido puede tener el estar vivos, si no es el hacer como Santiago. Es justamente
la posibilidad de realizar un sueño lo que hace
la vida interesante. El dar paso a que el destino nos rija, no es más
que una opción que se toma cuando perdemos el control de nuestras vidas. “Dejarse
llevar por el destino” es poner nuestra propia vida en las manos de todos, de
cualquiera. Paulo Coelho nos enseña a través de Santiago
que lo imposible solo cuesta un poco más, que en pleno desarrollo de nuestra
búsqueda existirán entes que testimoniarán a favor y en desfavor. Hay que estar
preparados para todo. La mano que nos creó probará nuestro valor y
perseverancia. Cuando creas que vas a flaquear, es cuando más cerca del éxito
estás.
Cumplir nuestra Leyenda Personal es la única tarea. Dios
escribió un camino para cada uno, solo queda leer qué escribió. ¿Cómo hacerlo?,
es algo que ya comenté. El alquimista
posee consejos y enseñanzas para cada uno de nosotros, y toda la riqueza que les he
comentado, no es más que el fruto de mi lectura. No creo que ustedes, tan
dedicados y analistas, sedientos de aprendizaje, más de aquel que alimenta
nuestro espíritu, gusten quedarse con tan sólo la crítica de un libro de oro que una
muchacha de enseñanza media ha escrito. Menos sabiendo que tal libro es como el
Elixir de la larga vida, ¿no es cierto?
Paulo Coelho"Todos los seres estamos en el mundo para algo. Nuestra existencia tiene un sentido. Cada uno tenemos una misión que cumplir. Un camino que seguir. Un sueño que conquistar y que vivir. Un tesoro para buscarlo y encontrarlo. Una Leyenda Personal. Una vocación"

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