(El avión
de la bella durmiente)
“Una mente
vasta y crítica, requiere de un amplio conocimiento del mundo y de los que lo
compone”. A este hombre, pienso que quizás le habrá faltado un poco.
Todo
comienza en el aeropuerto Charles de Gaule,
Paris. Es aquí donde nuestro personaje pierde el juicio por una bella dama.
No solo
bastó el haberlo desconcertado con el simple pasar. Esta cortesana cogió el
mismo avión, y es más, el asiento contiguo a él, su víctima, todo a causa del
destino.
Largas
fueron las ocho horas de viaje que nuestro inocente amigo tuvo que soportar,
lidiando con el candente deseo de tan solo ser dueño de un gesto de su contigua
dama que yacía en su asiento dormida. Sin embargo, solo fueron largas en su silencio. Por el contrario, se le
fue por las manos admirando, analizando y disfrutando la belleza angelical que
sus virtuosos ojos podían apreciar.
En vista de
un simple análisis, la situación escapa en belleza, amor y admiración. Pero
queridos lectores, aquella no es la esencia, -al menos para mi-.
Llamo
inocente, ingenuo y hasta victima a nuestro protagonista. Pues la escena de la
cual es cautivo no le es saludable. Aquella mujer, quizás merecía los mayores
presentes en honor a su deslumbrante perfección, pero solo por aquella exterior,
puesto que blasfemias merecía su persona interna.
Inocentemente
nuestro caballero se hacía preguntas como “¿quién
iba a creerlo? Yo, anciano japonés a estas alturas”, y se acriminaba con
pensamientos que le correspondían en totalidad a la dueña de su aturdimiento,
que ni por eventualidad alguna dedicó un “hola” a aquel cautivo.
¿De qué le
valió aquel tormento, el poder verla y a la ves quererla, si para ella solo fue
un compañero de asiento que no mereció un gesto alguno solo porque no estaba en
sus planes quizás, cuando él desveló sus pensamientos y sentimientos por ella? De nada
vale el sufrimiento de nuestro inocente protagonista, al fin y al cabo solo
termino como un mero peregrino de todos aquellos deseos que no llegan a ser
correspondidos.
“Hay que
tener interés por el mundo que te rodea mi queridísima y no estaría mal
acompañado de un poco de educación”
Los invito a profundizar un poco más en el tema, a través dela opinión de Mónica Jauregui (méxico), crítica tranceúnte de www.tubreveespacio.com

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