martes, 24 de septiembre de 2013

La juventud es una etapa de la vida, en realidad es “la etapa de la vida” en la que se vive la experiencia, el reconocimiento, lo desconocido, el amor, el odio, el frío, el calor. Por esto y mucho más, la calificamos como la más amplia y compleja de la existencia del ser humano, la cual marca un antes y un después, y por lo que desarrollemos en ella, se definirá nuestro futuro… 

“Todas las personas, al comienzo de su juventud, saben cuál es su Leyenda Personal”.- Palabras textuales del libro- y que nunca, aún siendo justamente joven, me lo había preguntado. Hago esta detención porque pienso profundamente en esta cita dicha por el rey Melquisedec al joven pastor Santiago. A primeras no entendí muy bien quién era este susodicho, es que ¿rey?, ¡qué hace un rey merodeando en un pequeño pueblo y dando consejos a un humilde pastor! -No me lo explicaba-. Sin embargo, ahora medito en su actuar, y me doy cuenta que a las finales no era más que un consejero que tomó forma de rey, pues bien él le había contado a Santiago que se convertía en el objeto necesario para poder actuar como él esperaba, y además, nada más dio palabras de aliento al joven pastor, tal como señales de nuestro entorno, personas, animales y actos nos aconsejan diariamente.

Ahora, volviendo a la cita: ¿tiene o no tiene razón? Pregúntense en su ayer aquellos adultos que leen esta entrada, y en el hoy aquellos que somos jóvenes. ¿Qué tan cierto es? Quizás para aquellos que nos hayamos precisamente en esta etapa se nos sea difícil reflexionar en cuanto a la interrogante: ¿sabemos cuál es nuestra leyenda personal?, puesto que tomando una postura general, somos seres aún en etapa de desarrollo que carecen de experiencia y madurez. Para un adulto, en cambio, la cosa es distinta. Poseen lo que la mayoría de los muchachos no tenemos. Muchas veces hemos escuchado hablar a nuestros padres, tíos y abuelos acerca de sus vidas. Hemos oído decir: “siempre quise ser médico (por ejemplo), pero mi suerte no me lo permitió. Sin embargo, era lo que deseaba”, precisamente cuando hablaban de su período de juventud…

Lo referente a este tema, ya lo había dejado hojas atrás en mi libro. Mas siempre me acordaba de la afirmación del rey Melquisedec, hasta que un día se me ocurrió interrogar a mi madre, un adulto, de experiencia, mujer, y por supuesto, madre: -Mami, ¿tú sabes qué es Leyenda Personal?-, para lo que respondió: -mmm por leyenda diría historia, vida. La verdad no sé, ¿qué es?-, a lo que agregué: -Es lo que queremos ser o tener. El hecho de saber qué deseamos; tenerlo claro- Y poniendo sumo cuidado, pregunté finalmente: -¿En qué momento de tu vida te preguntaste por tu Leyenda Personal?-. Ella me respondió: -Mmm siendo así como me lo aclaras, cuando joven, claro. Es ultra necesario preguntárselo porque define qué será de ti en años más tarde-. Me quedó dando vueltas en la cabeza la última respuesta de mi mamá, sobre todo la frasecita “define que será de ti en años más tarde”. -Lo que dice ella es cierto-, y aún más, es parte de su composición, significado, pero ¿será que todos cumplimos dicha Leyenda Personal?, y que por ende, ¿definirá lo que haremos o seremos en un futuro no muy lejano?

Quizás mi madre coge el esquema hasta en su forma de pensar, aparentando decir con su respuesta que todos logramos nuestra leyenda personal, y que lo que somos cuando adultos, cuando personas ya realizadas, es precisamente el producto de esta. Es decir, el príncipe al rescatar a la princesa, siempre logra su felicidad con ella, pero ¿y si no la rescata?, ¿si no son felices porque resulta que la princesa era una mujer desquiciada? Y entonces, si mi madre es dueña de casa, ¿esa era su leyenda personal?


Después de todo, siempre he dicho lo mismo: “jamás te conformes con lo que sólo uno te dice. Oye a todos los que puedas y después quédate con tu propio punto de vista”. Dudo que mi hermosa madre haya elegido aquello, y lo mismo creo en cuanto a la elección de muchos otros en distintas áreas. Hay que creer ciegamente en nuestra Leyenda Personal, más hoy que es nuestro momento queridos jóvenes (para los que lo somos), sin embargo, la ciencia está en cumplirla, en no dar marcha atrás, que las múltiples situaciones que nos desvalidan no actúen como contraargumentos restándole verosimilitud a su existencia, a su posibilidad de éxito. Hay algo que me gusta del protagonista del libro, y eso es su perseverancia. Cada uno de nosotros podemos hacer como él, luchar por conseguir nuestra Leyenda Personal, sin importar lo difícil que es llegar a ella. Es que a pesar de verlo muy lejano, muy alto, cuando la vida nos apoya, nos permite verlo más cerca y más abajo.

2 comentarios:

  1. Es verdad, pero decirlo es una cosa y hacerlo es otra muy diferente.
    Al leer un libro como este es fácil pensar en seguir adelante, en poder alcanzar la Leyenda Personal, pero la vida a veces no es tan buena como pensabas, es ahí, en aquel momento cuando los sueños se convierten en protagonistas y nos hacen anhelar tanto algo que nada parece imposible. Lo único imposible es no soñar

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  2. Sin lugar a dudas una entrada my interesante. ME HCISTE PARTÍCIPE DE TUS REFLEXIONES.
    Tomando en cuenta lo difícil de ser estudiante, y más. cuanod estamos en esta etapa compleja: “la etapa de la vida en la que se vive la experiencia, el reconocimiento, lo desconocido"... cuánta razón tienes. Y ahora bien, pensando en lo dicho por Stefanie en el comentario anterior demustra eso que ya nos dió nuestra "amada sociedad" que nos dice, no puedes ser astronauta, si eres muje, y más encima chilena. Fue así que ahora mi Leyenda personal, se volcó de cierta manera. En fin, todos tenemos aún la posibilidad de encontrar "aquello" con la que nuestra esencia "baile", "vuele","cante" etc. Aún estamos a tiempo.

    Entrada muy buena Constanza, me encanta los términos que utilizas.
    Cariños.

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