El tiempo
avanza, la historia se escribe y los seres humanos evolucionan. Junto a ellos,
el pensamiento y el desarrollo han progresado de la mano, pues uno no es sin el
otro. La existencia humana, si bien desde su nacimiento ha tenido la misma
naturaleza, existen factores que han influido en su concepción. Estos no son más que el fruto del propio
actuar humano, del proceder colectivo. Existen algunos que aportan
positivamente a la existencia, como aquellos que promueven el desarrollo de la
razón y el intelecto, la ciencia y la tecnología. Sin embargo, no todo es color
de rosa. Estos factores solo mejoran un bien material, pero a la larga, no son
más que un empuje a la destrucción.
Para el
hombre, no siempre el desarrollo fue su anhelo, también las relaciones humanas
eran el motor para seguir viviendo. Lastimosamente, con el correr del tiempo, ciertas
causas fueron modificando la tendencia humana. Ciertos hitos sembraron otra
idea: el individualismo como fuente de desarrollo. Cada día se fue perdiendo la
relación interpersonal. Ya nadie confiaba en el otro. Ya los niños no jugaban
libremente en la calle ni tampoco la gente se saludaba sin conocerse al pasar.
No se creía en nadie, ni en uno mismo (no solo es la realidad de antaño, sino también
del hoy). En lugar de que el conflicto y las desgracias tuvieran por
consecuencia la unión, la solidaridad y el amor, solo dieron paso al concepto
del que muchos escapamos y trabajamos diariamente por obviar. Aquel que un día
Erich Fromm quiso analizar como el “problema de la existencia humana” poseyendo
un tan simple y bondadoso remedio: el amor.
Si bien
cuando somos pequeños tenemos la protección de nuestra madre, vamos creciendo,
y nuestro apego a ella se vuelve más laxo. A veces no por conveniencia de ella
nos alejamos, si no por el “motu proprio” para descubrir el mundo por nosotros mismos.
Sin embargo, cuando ya estamos insertos en él como seres independientes,
sentimos el aire frío a nuestro alrededor, nos asustamos y anhelamos en cuerpo
y pensamiento un abrigo para contrarrestarlo. Erich Fromm llamó a este frío
“separatidad”.
Unos hablan de guerras, otros de mundos utópicos, de cuentos maravillosos o historias fantásticas, pero no todos de una problemática aterradora producto de la naturalidad pero que posee un remedio al alcance de todos. ¿Qué fácil no? –Solucionar con amor-. Pero, ¿será tan así? Para responder estas incógnitas que se han hecho típicas, Fromm analiza de cerca esta solución, haciéndonos ver que algo como el amor posee cabal complejidad y que aquí la única simpleza está en la “palabra amor”: sólo dos sílabas y ya está. Tan arduo es su estudio, que diferencia hasta en las culturas, occidental y oriental, el significante del amor.
Unos hablan de guerras, otros de mundos utópicos, de cuentos maravillosos o historias fantásticas, pero no todos de una problemática aterradora producto de la naturalidad pero que posee un remedio al alcance de todos. ¿Qué fácil no? –Solucionar con amor-. Pero, ¿será tan así? Para responder estas incógnitas que se han hecho típicas, Fromm analiza de cerca esta solución, haciéndonos ver que algo como el amor posee cabal complejidad y que aquí la única simpleza está en la “palabra amor”: sólo dos sílabas y ya está. Tan arduo es su estudio, que diferencia hasta en las culturas, occidental y oriental, el significante del amor.
En lo
personal, un poco disgustada quedé en cuanto a este tema. No es con el autor,
sino con mi propia cultura. Este no opina en detalle cuál es mejor,
solo da sus argumentos en favor de cada uno. Mas son suficientes para darme cuenta. Como sea, esto no es más
que alimento nutritivo que procesar y convertir en aprendizaje, enseñanza. A
veces es necesario que alguien desde afuera te diga cómo se ve,
pues desde adentro la vista es nebulosa y compleja. En fin, hay cabida para
disgustos, admiración, atención y curiosidad. Es que, como les decía, una
palabra tan simple como el amor no es más que un disfraz. Este posee infinitos
recovecos, que a pesar de su variedad y cantidad, no pierden importancia y
necesidad. Cada detalle, cada carácter del amor cumple como pieza de
rompecabezas su oficio. Es más, la carencia de tan solo uno de ellos puede
causar el desmoronamiento de la torre que es el amor.
Algunas
veces nos sentimos acongojados y alejados del mundo exterior. Mamá no nos
pregunta qué nos sucede, quizás ni siquiera ya está, los amigos salieron y no
sabes dónde están (si es que sí tienes amigos), en el trabajo todo es laboral…
Muchos toman el camino corto. A través de medios no apropiados intentan
disminuir este alejamiento. Para aquellos Fromm no tiene
pelos en la lengua. De golpe y porrazo hará que
ciertas personas se sientan identificadas al restregarles en la cara que el alcohol, las drogas, la
búsqueda de placer a través del sexo y estados orgiásticos, no conllevan a más
que hacerlos sentir hipócritas y más distanciados luego de la experiencia
placentera.
Me encanta que relaciones lo de la sociedad con el amor, como lo hice yo pero con la viada. también me encanta que todos seamos capaces de razonar sobre aquello, aunque algunos mas que otros, pero que mas da ya es así y solo nosotros lo podemos cambiar...
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