El arte de amar y el alquimista me enseñaron
grandes cosas. En ellos leí prácticamente mis propios pensamientos y muchas
veces “me cayó el palo” con algunos temas. Por tal razón los reitero e
intervengo la primera entrada del libro de este mes, porque me temo que siempre
los tendré presentes, es que día a día me acuerdo de frases y afirmaciones ¡tan
verídicas! que las transmito a los demás en conversaciones cotidianas, padres, abuelos, compañeros, y así… No los
incitaba a la lectura (a ustedes) nada más por diversión en mis textos de
crítica literaria. Realmente, en tiempos como los que vivimos, se necesita “una
ayudita” para analizar nuestra situación y actuar sabiendo y no como ignorante.
Créanme: ¡léanlos!
Como pasa el tiempo ¿no? Aún siento que esta es
mi segunda o tercera publicación y nada más. No sé si ustedes se han dado
cuenta que cada vez el tiempo pasa más rápido. Cuando pequeña, recuerdo que un
día era extenso, se podía hacer muchas cosas, y para que vamos a decir una semana:
¡era extremadamente larga! He preguntado a personas mayores que yo, como por
ejemplo, mis abuelos, y ellos han afirmado lo que pienso, como también mis
padres y compañeros de clase. No sé cuál pueda ser la explicación, y ahora que me
pongo a pensar, lo primero que se me viene a la mente es que me estoy
desviando del tema. Mmm era algo que
me afloró contarles C:
En fin, creo que este mes es para los
adolescentes. Mala Onda es el nombre
de la obra que leeremos, cuyo autor es Alberto Fuguet. A grandes rasgos, me han
contado que no se restringe en nada. Me explico: se ha dicho que los jóvenes
somos groseros, atrevidos, vagos, desobedientes, buscadores, caprichosos, y Mala Onda, trata de cierta forma todo lo
nombrado anteriormente. Una dosis de actitudes, puntos de vistas y de nuestro
vivir (por lo que me han dicho). De ser
así: “ojo”, no todos cabemos en el mismo lugar; no todos calificamos.
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Así me siento a momentos previos de mi lectura:
"un tanto fracasada" |
Por otro lado, Alberto Fuguet es un exitoso
periodista de la Universidad de Chile, también cineasta, escritor chileno y
profesor de la Universidad Alberto Hurtado. Su carrera literaria se desarrolla
oponiéndose al realismo mágico, otorgándole a sus obras un sello completamente
realista, en este caso, del día a día en particular de los jóvenes.
Característico de todas sus obras, es el lenguaje informal de la calle y la
cultura anglosajona que con pinceladas aporta a los ambientes que se
desarrollan. En cuanto a Mala Onda, se
dice que es su obra más popular, la cual contiene un lenguaje ácido y rico en
cultura estadounidense y chilena propia de la década de los ochenta. ¿Así como Palomita Blanca? Quién sabe… Pero hay
algo que no me gusta. Muchos me han comentado: -El libro es grosero, típico
joven-, pero no es así, porque yo no soy así. Soy joven y no manejo ni ideas ni
actitudes que, por lo que me han dicho, se hallan insertas en el libro. De este
modo, diría y por primera vez, que no me agrada desde un comienzo. Ya me
imagino teniendo que leer cosas que no me simpatizan, es que siempre pienso
¿cuál es la necesidad de hablar groseramente? ¿Es que acaso no existen palabras
“sanas” para utilizar? Tales actitudes no son más que el producto del “efecto
bola nieve”. La gente es acarreada por otros a actuar de formas incorrectas, y
no por esto las personas que se sientes identificadas pueden liberarse y decir
“fui víctima de la bola nieve, no tengo la culpa”, porque si la tienen. Cada
uno es capaz de pensar y actuar en base a sus propias conclusiones. Si alguien
es arrastrado por la bola nieve, es porque él lo permitió y nada más.
Si fuera otro tipo de estudiante, miraría el
libro, lo tiraría o guardaría, pero jamás leería. Sin embargo, medito que las
conclusiones que he sacado no son más que fruto de lo que he escuchado e investigado
en parte, pero nada más. Aún existe la
oportunidad de aprender, porque ciertamente no todos tenemos los mismos puntos
de vistas ni tampoco pensamientos, siendo cierto decir, que lo que he sabido no
es lo que a las finales, después de comenzar mi lectura, “yo” voy a pensar; “es
una posibilidad”. Para esto, creo que existe algo necesario: ¿leamos?
“Es imposible creer que uno va a volver ileso, limpio, después de haber pasado por superficies rugosas. Lo que uno ha hecho, ha sufrido, lo acarrea siempre.”
Alberto Fuguet
Está genial. :)
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