¡Qué risa!
Había
escuchado por ahí entre mis compañeros de curso el año pasado que leer El valeroso hidalgo don Quijote de la Mancha
iba a ser tedioso, que por ser una
novela de otra época sus temáticas serían inapreciables por nosotros que
vivimos en tiempos más avanzados, donde nuestros intereses sin duda no se
relacionan con los de antaño.
Debo
admitir que escuchar acerca de lo mismo todo el tiempo me terminó convenciendo,
pero antes de fundar prejuicios recordé un sabio concejo de mi profesora
Violeta Medina (maestra de educación Física) “chicos, deben convencerse de estar a gusto a leer o estudiar lo que
los profesores les solicitamos. Los que odian historia deben decirse a sí
mismos ¡me encanta historia! y establecer de este modo intencionalmente el
ánimo y entusiasmo para el subsector”. En ese momento todos nos miramos
queriendo decir ¿qué habrá comido? ¿Le habrá sucedido algo?
Lo tomamos
con mucho humor pero creo tener la certeza de que más de alguno lo ha
utilizado, como yo en este caso. Así entonces me dije: ¡Coni, será una historia
interesante, te encantará!

-Y no me
arrepiento- Creo que es primera vez que
un libro me sorprende en cuanto a su contenido. ¡Jamás pensé encontrarme con un
trastornado, loco y desquiciado en serie! Perdóneme Don Quijote si lo he insultado,
no fue mi intención. Lamento y retiro mis palabras, no quisiera sufrir las
penalidades que os ha hecho pasar a todo aquel que no admitiera su perfección
en la caballería. ¡Oh no! Tenga piedad su merced, no soy digna de recibir
lección alguna de su persona…
No,
hablando en serio: que chiflado. Cada vez que este hombrecillo (porque no cabe
en mis casillas que su facha le alcance para hombre, –que malvada soy-) se
encontraba con un grupo de indigentes a los que encaraba creyéndose conciliador
de alguna irregularidad según su criterio, me imaginaba el rostro de estas
pobres criaturas. Aquella expresión de extrañeza diciendo ¿de qué manicomio se
habrá escapado? ¡Es que era inevitable la risa! Supongo que Miguel de Cervantes
pasó los mejores años de su vida escribiendo sobre las aventuras de este
hidalgo, y aún más, desde su tumba debe haber soltado alguna carcajada tras el
efecto que causó al dejar por el suelo a la novela de caballería.
-Me encanta-,
y no por sentirme identificada, sino porque me hacía falta un poco de “diversión
sana”.
¡Qué mejor que entregarle mis momentos de ocio a don Quijote!
-Un momento-. Soy estudiante...No tengo tiempo libre: ¡de qué ocios hablo!
Muy buena critica, me gusto, te encuentro la razón al mirar las materias o libros, con mas motivación, y bueno hasta me sacaste risas, me gusto mucho leer gracias.-
ResponderEliminarConstanza! wuuua :o quedé maravillada, una crítica bastante aceptable :B tomas puntos que a muchos nos causó intriga jajajja :DD este viejo estaba loco xd
ResponderEliminarMuy buen texto!!
segura que lo leíste?... joajoajoa por si acaso no era mi texto de crítica :D
ResponderEliminarSi tienes ocios :$ jajajaja. Hay que reconocer; 1. Que Don Quijote nos sacó más de una sonrisa con sus alocadas aventura, 2. También logre romper con el estereotipo que decía que la lectura de este clásico sería tedioso.
ResponderEliminarBuen texto Coni, te quiero mucho <3