Podría
decir que he comenzado y velozmente avanzado al mismo tiempo, y no porque El alquimista sea un libro de escasas
páginas, sino porque es rápido de digerir. Ni tampoco es precoz su
entendimiento debido a su simpleza, sino por su contenido, valioso e
interesante. Tanto lo es, que cuando dispones la lectura, te olvidas de la
televisión, de tus hermanos que revolotean por el living, del segundero del reloj que marca tic tac tic tac cuando intentas concentrarte. Nada de eso es capaz
de captar más tu atención que la trama de Santiago, un joven aventurero que en
lo personal, admiro.
A
diferencia de El arte de amar, aquí tratamos
una historia llena de vida e interés, que al parecer estimados, se desarrolla
en tierras lejanas y tiempo anterior al nuestro, cuando se llevaban a cabo
actos por costumbre que hoy simplemente se ven como torpes y anticuados, no obstante, son hermosos y admirables por algunos. Con tan solo imaginar a
Santiago me siento viva por dentro, con ganas de enfrentar lo que sea, hasta de
dar una prueba de Historia mañana (-extrema disposición-). Esa lucha constante
junto a su rebaño en las praderas de Andalucía, motivan aún más sus sueños, y
la satisfacción de decir “de cierta forma lo he logrado”. Sin embargo, al
parecer a este joven le quedaba aún mucho más por delante. Quizás solo era una
parte el lograr salir de su hogar siendo pastor para cumplir su sueño de
recorrer el mundo. ¿El resto?, un sueño. Sí, nada más que un simple sueño. La
verdad es que todos hemos soñado y mucho. Y dentro de ese mucho, cosas buenas y
malas, como por ejemplo la muerte, daño a un familiar o algún reencuentro. Pero
nunca, al menos yo, he soñado con oro, algo así como ¿tesoro en pirámides? ¿Qué
opinan ustedes? Yo no, para nada. Quizás sea porque en mi no abunda la
imaginación. La verdad no sé. Lo que sí, creo
que es muy extraño, más aún si te decides a perseguir aquello que
soñaste, ¡sin tener la seguridad de que existe realmente! Eso sería algo así
como dice el profesor de Educación Física de enseñanza básica: “lanzarse a la
vida”, pero desde la NO vida, no sé si me entienden. En fin, al grano: ¿se
atreverían? Dejarlo todo por ¿un sueño?

Ambiguo,
ambiguo. Me siento como cuando respondo la sección de
Comprensión lectora en los ensayos PSU. Preguntas en las que más de una respuesta puede ser la correcta: -confusión total-. No saber qué decidir, qué alternativa te llevará por el camino del “correcto”. Lo mismo pasa aquí, te guías por lo que naturalmente vives
a diario o por un loco sueño que tuviste
ayer. Sólo una de las dos alternativas te llevará a tu destino...
Como sea,
hasta el momento he aprendido que hechos como este solo son de películas y de
libros. –Hasta el momento-, la realidad puede cambiar. Sin embargo, ¿quién me
priva de leer algo que (por lo que la vida me ha enseñado) no
es real? Es una entretenida historia, ¡vamos a seguir leyendo!
Interesante pregunta... ¿Creerías en tus sueños? ¿"Te lanzarías a la vida" solo para concretarlos, aun sabiendo que tal ves no se cumplan?... difícil de contestar... porque aunque queramos creer que daríamos todo por nuestros sueños en el fondo sabemos que no es así y que nos guiamos por la famosa frase "Más vale pájaro en mano, que cien volando".
ResponderEliminar