sábado, 25 de mayo de 2013

                                                                      (Solo vine a hablar por teléfono)
Pobrecita…
¿Quién iba a pensar que desde ese día su vida iba a dar un vuelco tan desafortunado?

Aquella necesidad de auxilio, erróneamente fue compensada según creyó María (y yo también), al tomar un autobús que la condujo a un hospital de enfermas mentales donde la confundieron y la integraron como una de las tantas desafortunadas que llegaron a parar a aquel lugar, quién sabe si por motivos de enfermedad o por otros no muy distintos al de ella…

¡Solo quería llamar por teléfono a su marido!

-Su destino era irreversible-. Paréntesis: no me gusta utilizar este concepto, puesto que va en contra de mis, por así decirlo, principios religiosos, para que me entiendan. A mí gusto, le llamo “tendencia ideosicoespiritual”.
Entonces, como les decía, no había nada que hacer. Aquello era, por supuesto, el plan concebido para ella. Hay cosas que nos hacen tener muchas dudas en nuestras cabecitas, pero les recomiendo no apedrearse con preguntas metafísicas, no se me vallan a volver locos ¿Después cómo piensan entender mis entradas?

Quizás suene masoquista, desconsiderado, insensible: -como quieran-, pero este cuento me encantó. Sin lugar a dudas, superó con creces mis expectativas y es el único que leí sin hacer ninguna pausa: “de corridito”.

Hay cosas que a veces nos sorprenden cuando menos lo esperamos, y he aquí el caso. Creí en base a lo que había investigado y que luego les compartí en mi primera entrada. A “pies juntillas” como se dice. El paso de mi lectura me iba desilusionando, hasta que me topé con este singular cuentecillo. Solo me interrumpían mis expresiones de asombro. Ni el frío de aquella noche impávida me desmotivó. Leí y leí sin detenerme para poder así disfrutar cada detalle que me mataba de nervios.

-Les voy a contar algo-… Me sentí un poco identificada. Pero desde otro punto de vista, uno que quizás ustedes no notarían al momento de leerlo. María, de cierto modo me hacía pensar. Aquellos momentos en los que sufría en silencio por la necesidad de comunicarse con su marido, por ejemplo. Es que muchas veces hay cosas que inundan y perturban la mente, provocando nuestro flaqueo. A tal extremo en algunas oportunidades, de llegar a la cúspide de la desesperación, donde las infinitas cumbres del mundo no son suficientes para nuestro espíritu escapista que brota queriendo estallar.

Ahora que lo pienso bien, quizás no disfrutaba esta historia. Lo que realmente ocurría, era que la esencia de cada uno de los vocablos presentes en las páginas que recorría con tanto esmero, alimentaban recuerdos que despertaban y se ponían a la vanguardia.

En fin, después de todo, hay que verle el lado positivo. A veces es bueno encontrarse en estas situaciones, ya que nos ayudan a analizar más afondo aquello que nos perturba.

“Estimado y distinguido Gabriel García Márquez, agradezco vuestra escrupulosidad en esta historia”. 

Aquí les dejo una adaptación de "Solo vine a hablar por teléfono" de la Universidad Nacional de Colombia:

2 comentarios:

  1. Sabes Cony, creí que me gustaría este cuento pero me dio tanta ira el comportamiento de Saturno, la manera en que el doctor del sanatorio influyó en él y la manera en que la misma María reaccionó... lo único que me queda de esta historia son dos cosas:

    1. Si alguna vez me quedo en "pana" en algún camino, no tomo ningún transporte que no sea público, prefiero morirme de miedo en el medio de la noche, no se, me armo de un palo o un garrote, cualquier cosa pero no pido ayuda si no estoy segura a donde voy.

    2. Esta narración me dio miedo, no tanto por el hecho de que la mujer llegara a un sanatorio, más bien el hecho de que la guardiana estaba más loca que las internas, me dio la impresión de que era una psicópata asesina, enferma. Y que decir de Saturno, si algún día conociera a alguien tan parecido a él, pensaría 100 veces antes de ligarme de alguna manera con esa persona, pues sería el impulsor de mi perdición, y peor aun de forma paulatina.

    Tú sabes que yo a veces me dedico a crear historias raras, donde la mayoría de las veces más de alguno muere, sin embargo, nunca han provocado en nadie el miedo que esta narración me causó, créeme fue desagradable, pensé que me gustaría pero la traición de su esposo, "traición" para mi fue que no le creyera ni un poco a María y en cambio si al medico de un sanatorio, que lo más probable estuviera más enfermo que las mujeres del lugar, ese hecho me causó mucha rabia, se conocían hace mucho, pero aun así dio contra ella dejándola en un sanatorio mientras se podría su cordura a causa de la costumbre de vivir como una enferma mental

    ResponderEliminar
  2. Siiii. Bueno desde mi punto de vista, creo que la literatura es para crear mundos nuevos, de no serlo: para qué leemos! Para eso salgo a la calle y me encuentro con historias reales, cotidianas y predecibles, sin la necesidad de tomar un libro.

    Por otro lado, conoces mis gustos. ME parece atractivo por que me causó mucha intriga. Además, me identifiqué de una forma que me costó tiempo darme cuenta, pues yo misma estaba mal interpretando mis sentimientos... :)



    ResponderEliminar