domingo, 21 de julio de 2013

¿Hermano?

Es que no me cabe… ¡LO SIENTO! ¡NO ME CABE! -Tal cual queridos lectores, 1984 es otra cosa-.

Winston Smith es nuestro protagonista, el cual representa a una sociedad plenamente vigilada. Día y noche, cada uno de sus pasos, amistades, conversaciones y opiniones, son seguidos por organismos pertenecientes a la política y gobierno de un susodicho que se hacía llamar por “el gran hermano”.

¡Qué es esto! Da un poco de temor, debo admitirlo. Es extraño, porque en general, me agradan las historias con estas características, las desgracias, el horror; no porque sea masoquista, sino porque siento que en el trasfondo de cada relato hay mucho que aprender. Es frío decirlo, pero también inteligente: “hay que aprender de las desgracias de los otros”.

  Existen autores que dejan granitos de arena que aportan de
     forma positiva a la formación de una conciencia crítica y
  fructífera. George Orwell, quién sabe, sin querer queriendo,
                                           participó en esta contribución.
En fin, tres son las superpotencias que luchan y se hacen presentes en la ficción de George Orwell. Éstas, quienes a pesar de poseer ideologías muy parecidas, todas beligerantes de poder, sometimiento, presión y abuso, disputan entre sí las diversas zonas del mundo que no pertenecen a sus dominios.

Qué cruda realidad. Como les dije hace poco, esto me espanta, y a tal punto de conmoverme. Siento que el pobre Winston no tiene esperanzas; vive solo porque hay que hacerlo. Su vida, es toda una rutina. Que debe responder a su papel, porque… ¿se lo solicitan? Estas son unas de las tantas cosas que al ser humano atemorizan, haciéndolo sentir al borde de un abismo. Uff, tan solo pensarlo…

Cuando leo la descripción de aquel mundo desgraciado, me digo, sabiendo que todo es ficción, una historia creada producto de la imaginación: ¿tan mal se sentía  la gente en aquel entonces? ¿Es que la decepción, el sufrimiento y las ansias de escapatoria, era lo único que existía en el vivir diario; en sus corazones? Es necesario conocer un poco el escenario que vivieron personas como nosotros. Ustedes dirán: ¡pero cómo Coni si esto es toda una mentira: FICCIÓN! ¿Pero se les olvida que el arte, vale decir, la literatura en este caso, nace como respuesta a la vida, el período que se vive en ese entonces?
Amigos, el ser humano no ha sido tan inteligente como para ser capaz de entender que para aprender no es necesario verse caer a sí mismo.

“Instrúyanse, pero desde afuera”, tomen su libro, y vallan a aprender un poco… 

1 comentarios:

  1. Si Cony tienes mucha razon. Debemos ver de todo y esta, creo que no es una realidad tan lejana como algunos piensan

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