Típico: sin
querer entregamos con la espera e intención de recibir. No me contradigan. Así
es y punto. El acto de dar y esperar recibir es SIN QUERER. Sólo es un fenómeno
excepcional, al igual que el amor en la
sociedad de hoy, como dice Fromm, el esperar “intencionalmente” recibir cuando regalamos o cedimos
algo que es propio… Qué chiste. ¡Cuánto quisiera que esto fuera cierto! Pero no
se sientan desgraciados con lo que les digo. No bajen su autoestima: echémosle
la culpa al sistema.-Pero esperen-, no se sientan tan dichosos aún.
En primer lugar está bien, digamos que él es el responsable, que sean la cabecilla de
esto, pero eso sí, nosotros somos el cuerpo. Sí, nosotros y nuestro carácter, nuestra
orientación, que no es más que producto de nuestras propias decisiones.
Para mí,
este tema es de gran relevancia. Quizás Fromm solo lo anunció en su libro para
aclararnos más en cuanto a uno de los caracteres activos del amor maduro. Y
claro, debe ser cierto. Pero esta es una actitud gravísima. ¿No creen que por
ello merezca ser tratada siquiera en esta entrada?

Existe un nocivo
mal entendido en nuestra sociedad: suponer que dar es “renunciar” a algo,
privarse de algo, sacrificarse. Como decíamos anteriormente, en primer lugar
nuestro malhechor es el sistema, ¿y de cuál hablamos?: el mercantilista
(también capitalista. Como quieran llamarlo ustedes). Este no es más que
nuestro esquema a seguir. Su lema es “producir y consumir”, vale decir, un
sistema cuyo carácter es dar, pero solo a cambio de obtener, pues para él, el
entregar sin recibir es una estafa. Tal cual. Fromm lo dijo, una estafa… Y así
es como actuamos. Copiamos todo de él como si fuera provechoso. Aunque la
publicidad y las ventas lo digan, créanme, no lo es.
Ahora bien,
aquí viene lo bueno. Y no pausen la lectura ¿eh? Sean hombrecitos y mujercitas: ¿quiénes son los que sin chistar asumen este esquema? Existe el carácter
productivo y el que no lo es. El productivo
posee tal significado de este acto (el dar) que me estimula: dar constituye
la más alta expresión de potencia. Esto quiere decir, que al momento de
entregar experimento mi fuerza, mi riqueza, mi vitalidad. Por otro lado, para el
que no lo es, el otorgar constituye un acto de empobrecimiento, de sacrificio y
privación. Por ello me privo de esta experiencia y no doy nada. Estas son las
distintas naturalezas o temperamentos que podemos adoptar ¿Y cuál nos acomoda? La que más se identifica y rige por nuestro sistema, ¿no es cierto? Sin embargo,
perdemos tanto al actuar de este modo…
Dar no
posee más significado que RECIBIR. Así de simple. El otorgar no solo es
desprendernos de bienes materiales, sino más que eso. Es dar de sí mismos, lo más
precioso de nosotros. Mas no se refiere a dar poco menos la vida por otros,
sino lo vivo que está en nosotros: alegría, humor, confianza, amistad, afecto,
tristeza, sufrimiento, interés… Así enriquecemos
a la otra persona, porque esta forma de dar es la verdadera, y haciéndolo de
este modo, tengan por seguro que jamás pararán de recibir.
No seamos avaros. No adoptemos una actitud no productiva. No permitamos que el sistema rija nuestras vidas. Ello nada más nos hace ser menos humanos. Está en nuestra naturaleza las relaciones interpersonales, aquellas bellas. No nos despojemos de esta dicha de dar...
No seamos avaros. No adoptemos una actitud no productiva. No permitamos que el sistema rija nuestras vidas. Ello nada más nos hace ser menos humanos. Está en nuestra naturaleza las relaciones interpersonales, aquellas bellas. No nos despojemos de esta dicha de dar...
"No es rico el que tiene mucho, sino el que da mucho"
Erich Fromm

Quedé impactada con esta entrada Coni, una manera particular de exponer tus ideas que me hacen pensar acerca de lo que Fromm manifiesta en su ensayo... ¿damos y no esperamos recibir? cuando Erich decía esto: "el amor es dar y no recibir", me daba la impresión que se refería a algo más comercial que al sentimiento mismo del amor.
ResponderEliminarHolaa
ResponderEliminarMe agrada vuestra entrada señorita cumpleañera, y creo que tienes razón, el "sistema" nos guía, pero ese sistema lo somos nosotros mismo, responsables de este actuar colectivo, somo dominados por el efecto "bola de nieve". Lamentable ¿Cierto?. Bueno sigue así compañera jajaja nos vemos y saludos Valeryy